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Encontrarlo en todos y todas - entrevista a Joel Becerril S.J.

Updated: Sep 8, 2023



Entrevista con Joel Alexander Becerril Guzmán, 30 años, de Toluca, Estado de México. Se encuentra en la primera etapa que son los estudios de filosofía.

La entrevista ha sido ligeramente editada para acoplarse más al formato escrito.



¿Qué hacías antes de entrar a la Compañía de Jesús?


Pues era un chavo normal. Considero que era un chavo normal, que iba a la universidad, que salía de fiesta, que salía con los amigos… Creo que para mí los vínculos siempre han sido súper importantes. Entonces creo que me recuerdo antes de la Compañía igual que ahora, como rodeado de amigos y en muchos lugares, como compartiendo la vida con ellos.



¿En qué momentos, lugares empezaste a identificar esta invitación para entrar a la vida religiosa en la Compañía de Jesús?


Yo estudié la universidad en la IBERO Ciudad de México sin saber qué era de jesuitas y justamente mientras estudiaba la universidad me encontré con un grupo en Toluca que se llama Amigos en Cristo. Entonces fue como algo a la par de la universidad que me gustó mucho porque era dirigido por jóvenes, tenían misiones, retiros. Entonces eso fue moviendo mi corazón mucho.


Al tiempo, en la universidad, me di cuenta de que era de jesuitas y que tenía una parte pastoral. Entonces me acerqué a ella y eso me empezó a abrir también el panorama hacia la Compañía.


Era un grupo diocesano en el que yo estaba, entonces conocer a la Compañía y tener una experiencia justamente en un albergue de migrantes, empezar a ir de misiones a la Sierra Negra de Puebla, a San Luis Potosí, fueron realidades que me hicieron ver que el mundo era más allá de la Ibero y de lo que se vivía ahí.



¿Ya cuando identificaste el llamado a la Compañía de Jesús, cuáles eran los miedos que tenías?


Uno de mis miedos más grandes, que sigue presente porque creo que no se va, es el miedo a no ser suficiente. Eso era algo que yo decía: “no, cómo Dios me va a llamar, cómo voy a responder si no soy suficiente”. Sentirme como tan pequeño ante el llamado. Y creo que es algo que hasta cierto punto ayuda, porque a uno lo mantiene un poco humilde, ¿no? Era un miedo hasta cierto punto que se puede convertir en insano, en no confiar, en no entregarse, no aventarse. Entonces yo creo que es un miedo que sigue presente, pero conforme uno va avanzando en la formación, cada vez las responsabilidades son mayores, pero pues el chiste es aventarse.



¿Cuando estudiaste en la Ibero, que signos de la educación jesuita te llamaron la atención?


Hice mi servicio social en un Kínder de escasos recursos, unas semanas nada más. Ahí pude mirar otras realidades y saber que la oportunidad que yo tenía de estudiar, de tener una educación, no era como para mí o para el éxito personal, o para ser famoso o alguna cosa así, sino justamente para ponerlo al servicio de los demás. Y haber ido a las actividades del CUI (Centro Universitario Ignaciano) a alguna experiencia del albergue con migrantes ahí en Apizaco, en Tlaxcala, también fue algo que me movió mucho a darme cuenta de la realidad de los migrantes. Fue algo súper duro y confrontante para mí, que me hizo darme cuenta que yo no quería estar en una oficina; y que mi vida, yo sentí, era como para algo más que eso.



Ya cuando entraste a la Compañía de Jesús, ¿en qué lugares has estado haciendo actividades y actividades apostólicas?


Pues el primer lugar al que me mandaron en el pre-noviciado fue a un colegio. Fue al Instituto de Ciencias, estuve en el preescolar como profesor de formación ignaciana con los niños y fue una experiencia súper linda, súper consolatoria en donde pude encontrar a Dios muy cercano en la inocencia de los niños. Fue todo un reto porque sinceramente, no tenía experiencia con niños y no sé, es el reto de poder transmitirle a un niño que tenga una experiencia de Dios.


Después estuve en el noviciado visitando cada fin de semana los ranchos que son unas rancherías del sur de Jalisco, cerca de Contla, que se llama La Cañada, la Mesa Blanca y después también fue Apatzingán. Yo creo que ahí la cercanía con la gente, el poder hacer las celebraciones, visitar a la gente, acompañar sus procesos de fe, también fue encontrarme con este Dios que está ahí, en medio de la gente, en su cotidianidad, en lo que ellos hacen. Aprendí mucho. Era una realidad que para mí era distinta, muy distinta de la ciudad.


Y ahora en la primera etapa me encuentro trabajando en un albergue de migrantes y es como algo que experimenté en la universidad. Siempre había querido volver a esta realidad y estar más cercano, y ha sido estar en el albergue de migrantes y también acompañando un poco los procesos pastorales de la colonia en donde se encuentran. Han sido los tres lugares en los que he estado.



¿Por qué son importantes los estudios con el jesuita?


Me parece que los estudios son importantes porque al menos en mi experiencia, lo que ha hecho la filosofía es ayudarme a saber cómo está estructurado todo mi pensamiento, y saber de dónde viene y tener la manera de poder repensar las cosas que he adquirido, que ya se me han dado.


Y eso, poder lidiar con lo diferente. Es decir, creo que ver tantos filósofos y que uno dice una cosa y otro otra... uno se da cuenta de que el pensamiento y que la vida no está hecha, ¿no? Siempre hay que estarlo cuestionando, criticando y sobre todo en ambientes donde la realidad es súper compleja. Como: ¿qué es ser humano? O ,¿cuáles son las fronteras en esta realidad migratoria? Creo que es necesario tener un pensamiento crítico que nos ayude. ¿Cómo entender la realidad para poder hacer algo?



¿Cuál es el vínculo que te ha ayudado de estudiar la filosofía para poder aplicarlo o entender la realidad? De donde haces el apostolado ahorita.


El vínculo que encuentro es justamente en estos conceptos que a veces hay en la migración, como el de “ilegal”. O sea, para poder entender esos conceptos, me ayuda ir a entender la realidad y saber que al final también están personas ahí, ¿no?


La filosofía creo que lo que hace es escudriñar estos conceptos que existen sobre personas, sobre lo que es ser humano, sobre lo que es la vida, sobre lo que es la dignidad… que nos ayudan a entender esas realidades que son bien dolorosas y que a veces resultan también injustas.


Esos son temas que la filosofía a lo largo de toda la historia los ha ido abordando y ha dado nuevos enfoques. Entonces yo ahí encuentro ese punto, de que es necesario estudiar esto para poder atender estas realidades de la mejor manera.



¿Ahora que has estado tanto en los colegios, los ranchos, y con personas migrantes, qué es lo que te ayuda a aglutinar esta diversidad de actividades apostólicas?


Al final lo que me ayuda a encontrar un punto en común entre realidades tan diferentes como puede ser un colegio, una ranchería o un albergue en medio de la ciudad de Guadalajara, es... la persona de Jesús. O sea, al final Jesús está presente en todos y todas las personas que están ahí en esas realidades, entonces es como no perder la mirada en Él y saber que aquí seguimos a Él; y a donde nos lleve vamos a poder encontrarle y vamos a poder ser signo de Él y tratar de llevar su amor y su misericordia.



¿Para ti quiénes son los empobrecidos?


Hoy los empobrecidos, se presentan de diferentes maneras, porque no solo son los que tienen carencias económicas. Empobrecidos son aquellos a los que les falta algo. Entonces los empobrecidos somos también a veces nosotros, que estamos todo el tiempo necesitados de Dios.


En el colegio también me he encontrado empobrecidos. Por supuesto que en las rancherías, también con los migrantes… solo que en algunas realidades es muchísimo más evidente, porque también hace falta la cuestión material, entonces se hace más marcada la cuestión del empobrecimiento.



Ya ahorita haciendo todo el recorrido de los miedos que tenías, de tu formación, de los apostolados donde has estado, ¿qué le dirías a tu yo que tenía miedo antes de entrar a la Compañía?


Pues yo creo que yo le diría a mi yo que se animara así como le hizo. Aún con miedo: o sea, no que no tenga miedo, sino que aún con el miedo, que lo reconozca y que se lance. De verdad, porque ha valido un montón la pena y ha valido todo lo que he vivido para poder descubrir esta presencia de Dios a dónde me ha llevado.


En momentos donde te sientes muy cansado, ¿qué cosas o actividades te ayudan a descansar?


Es curioso, pero de verdad a mí algo que me descansa mucho es estar con la gente, poder platicar, poder salir por un café, poder salir a caminar. Eso es algo que me descansa mucho. Y también yo creo que darme espacios de silencio, de oración; antes me costaban mucho trabajo porque creo que no sabía estar solo.


Pero ahora sé que también son espacios que necesito, para poder estar conmigo, para poder platicar con el Señor. Y pues mis hobbies que son la lectura, últimamente, bordados. Son cosas que también a mí me descansan mucho.



¿Estas cosas que son muy tuyas, como la lectura y el bordado. ¿Cómo lo puedes vincular con la espiritualidad? ¿Cómo te ayudan a vivir?


Yo creo que la lectura al final es como tener la capacidad de poder imaginar lo que dice ahí, lo que está escrito.


El bordado para mí ha sido de verdad una experiencia espiritual, porque es como meterte en un tiempo bien distinto, verdaderamente estar en el presente. Para mí ha sido un modo de oración o un modo en el que puedo estar contemplando también cómo el hilo va pasando a través de la tela, ¿no? Y así como si el hilo fuera mi vida.


Ha sido un espacio en el que he podido re-significar incluso también las heridas; he podido abrirlas a nuevas maneras, he podido llenar de color o imaginar, o sea, enfrentarme a un lienzo en blanco o a alguna cosa que ya está hecha. Te permite esta posibilidad de imaginar un nuevo mundo, de poderte enfrentar a la realidad de manera distinta.


Entonces, para mí ha sido un espacio súper lindo el del bordado y pues la lectura que me ha acompañado también toda la vida.



¿Qué le dirías a un chavo que está pensando en entrar Compañía de Jesús y apenas se está encontrando con esos miedos?


Yo le diría pues que se anime y que pueda ubicar esas cosas que siente como impuestas, que no son de él. Y sobre todo que al final en el llamado hay una persona quien llama, o sea que ahí debe estar puesto el énfasis, y que Dios a veces solo quiere un poco de voluntad y todo lo demás lo hace Él.


Entonces, le diría que se anime y que venga con todo lo que es, que no hay que quitarse nada, sino venir con todo lo que somos, tenemos y podemos para entregárselo a Él.



¿Para ti qué es la Eucaristía?


La Eucaristía ha sido todo un tema en mi vida, para mí es la presencia de ese Dios amoroso que quiere repartirse, compartirse, darse y alimentarnos. Antes me gustaba más estar arrodillado y frente a Él… y lo sigo disfrutando y me sigue encantando. Pero yo creo que ha sido también saber que Dios no solo quiere que nos arrodillemos ante Él en la hostia consagrada, sino que lo llevemos a los demás y que lo encontremos también en todos y todas.



¿Para ti quién es Jesús?


Jesús es mi amigo, así, mi amigo incondicional, fiel, a quien he decidido seguir y que me ha acompañado toda la vida y a quien puedo ir cuando lo necesito, y que ahí está y está siempre acompañándome, guiándome y dándome ánimos para seguir adelante.



En una palabra o una frase pequeña, ¿qué es ser jesuita?


La palabra que diría es: misericordia. Es una palabra que a mí me dice mucho y que a mí me revela mucho de quién es Dios y a lo que me siento yo también llamado a ser.



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